DOCENTIA PROFESORADO
Un debate abierto sobre el marco común para la promoción de la calidad de la actividad docente en el sistema universitario
La recogida de apoyos se rige por las siguientes normas:
- Puedes apoyar hasta 8 propuestas.
- Puedes crear hasta 4 propuestas.
Reducir el peso de las encuestas al estudiantado
Reportar contenido inapropiado
Este contenido no es apropiado?
Detalles del comentario
Estás viendo un solo comentario
Ver todos los comentarios
Conversación con Gloria
En algunas facultades, los decanos presionan a los profesores que tienen malas encuestas, incluso sé de algún caso en el que un asociado ha sido vetado y expulsado por un decano, porque tenía malos resultados. Simplemente, caía mal a los estudiantes-clientes. Las Comisiones de Calidad lo tienen en cuenta y pueden presionar al eslabón más débil de la cadena. Obviamente, no pueden echar a un Titular, pero sí presionar a los coordinadores de las asignaturas. En resumen, es otro trámite burocrático que enmascara la realidad más que la mejora. Sería mejor pedirles que escribieran un informe en el que reflexionaran sobre lo aprendido durante el curso, sobre su propio proceso de aprendizaje y qué de todo esto mejorarían.
También resultan lamentables los criterios de evaluación y el propio lenguaje en el que están escritas las encuestas. En mi opinión esto solo sirve para alimentar subjetividades cada vez más neoliberales, competitivas y disciplinarias entre el profesorado y alumnado. En el caso de la Universidad de València, se pregunta "¿Recomendarías a este profesor/a a otros alumnos/as?", y se ofrece un apartado donde las y los estudiantes pueden explayarse, de manera totalmente anónima, sobre qué piensan de sus profesoras, al más puri estilo red social. En mi caso, he recibido desde juicios relacionados con mi aspecto físico hasta críticas a mi docencia (e irreplicables, pues pese a que puedes contestar a la Unidad de Calidad, nunca llegarán al alumnado). Totalmente de acuerdo con quienes juzgan que esto atenta contra la salud mental en el trabajo (y probablemente contra el derecho al honor) y nos convierte en sonreidoras proveedoras de servicios, haciéndonos dimitir como profes e intelectuales.
Cargando los comentarios ...